colección 2018

AFRIKAANS

Desde que tengo uso de razón, África ha formado parte de mi vida. Crecí rodeada de artesanía, telas e historias que iba trayendo mi tío de Guinea. Siempre me ha fascinado el color, la alegría y la sencillez de estas cosas.

Luego tuve suerte. Mucha. Y pude ir. Y me enamoré. Me enamoré de los paisajes, de los colores. De la música a contratiempo y las mariposas y caracoles más grandes que he visto jamás. Me quedé absolutamente hipnotizada por un camaleón en un camino y aprendí que las piñas crecen al revés. Viajar y traer recuerdos se convirtió en algo normal y necesario.

Y entonces decidí investigar. Averiguar qué es lo que tanto me atraía y traerlo a mi terreno. Y ahí ya sí que no se puede negar que África engancha. Los rituales, las pinturas. Los maquillajes de guerra y los curativos. Máscaras, baile. Siempre con una sonrisa en la cara y contrastando con todo. Porque es todo o nada. Y nada es poco.

De todo este batiburrillo nace Afrikáans, una colección en la que la ropa es cómoda. Casi como un abrazo al llegar a casa después de un día muy largo. Las siluetas se simplifican y se depuran. Pero la comodidad no debe impedirte bailar ni brillar, y por eso las prendas se llenan de reinterpretaciones de la vegetación africana, los colores de la sabana y de la selva tropical. Luz y fiesta. No sólo con tejidos traídos directamente de República Centroafricana, sino con estampados que derivan de los dibujos de los cuadernos de viaje. Porque lo mejor de viajar es traer recuerdos que te ayuden a volver a viajar en cualquier momento.

As far as I can remember, Africa was part of my life. I grew up surrounded with crafts, fabrics and stories that were brought from Guinea by my uncle. I have always felt fascination about colour, happiness and simplicity of these memories.

Then I was lucky. Very lucky. And I travelled there. And I fell in love. I fell in love with the landscapes, the colours. With the off-beat music and the biggest butterflies and snails I have ever seen. I was instantly hypnotized by a chameleon in a road and I learnt that pineapples grow upside down. Travelling and bringing memories became something usual and necessary.

And then, it was time for investigation. Find out what was what I felt so attracted by and bring it over. And then it was undeniable: Africa is addictive. Rituals and paintings.  War make-up looks, but also healing ones. Masks and dances. Always with a smile in the face, making contrast with anything else. Because it is all or nothing. And nothing is very little.

This mixture brings Afrikaans, a collection where clothing is comfortable. Almost like a hug when you arrive home after a long and busy day. Silhouettes simplify and depurate. But comfort shall not block you  from dancing and shining, that’s why clothing fills up with interpretation of African vegetation, savannah colours and rain forests. Light and party. Not only with fabric that was bought directly in Central African Republic, but with patterns that come out from travel diaries. Because the best thing from travelling is bringing memories home that help you travel again.

 

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